Me encontraba un díaen una sala de espera, con mi bebé, que contaba con unos siete meses de edad.Miraba su carita: unbebé muy lindo,con ojos grandes y claros, con una mirada serena. La gente alrededor pasaba, lo miraba con insistencia y luego seguía de largo. A todos llamaba la atención esa mirada y ese tercer ojo que tenía en todo el centro de su frentecita. De pronto sentí que me llamaban por mi nombre y desperté. Entonces recordé con alivio que aún estaba embarazada y que todavía no conocía el rostro de mi hijo
1 comentario
Miriam Mireles -
Saludos,
Miriam